Diana Damas de Diego https://www.dianadamas.es Storytelling Estratégico Fri, 05 Jun 2020 09:08:01 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.4.2 https://www.dianadamas.es/wp-content/uploads/2019/12/Avatar-100x100.jpg Diana Damas de Diego https://www.dianadamas.es 32 32 178397154 Cómo proponer soluciones disruptivas sin que te tiren al pilón https://www.dianadamas.es/como-hablar-de-soluciones-disruptivas-sin-que-te-tiren-al-pilon/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=como-hablar-de-soluciones-disruptivas-sin-que-te-tiren-al-pilon https://www.dianadamas.es/como-hablar-de-soluciones-disruptivas-sin-que-te-tiren-al-pilon/#respond Fri, 05 Jun 2020 08:20:18 +0000 https://www.dianadamas.es/?p=1801 Uno de los problemas de la innovación y la solución de problemas complejos es que todo el mundo quiere soluciones nuevas, novísimas… pero que hayan demostrado su eficacia antes.

-Oiga usted, pero entonces ya no es tan nueva.
-No, ya…. Pero…

[Pasa un estepicursor.]

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Pero… ¿cómo pueden pedir algo que sea nuevo y no lo sea a la vez?

La mente humana es capaz de imaginar una nube borrosa e indefinida de la que cuelgan los carteles «Nuevo» y «Con histórico de éxitos» a la vez. Dos conceptos que, a poco que los examinemos, son incompatibles. Pero mirar de cerca dos pensamientos discordantes nos produce malestar, así que procuramos no hacerlo. Este fenómeno se denomina «disonancia cognitiva» en psicología (y en este enlace tenéis unas cuantas charlas relacionadas que os ayudarán a profundizar en el tema).

Es mucho más práctico que analicemos el problema como un caso de Storytelling Estratégico. En términos de relato, una solución innovadora desafía todo el relato anterior. ¿Hasta que punto puede ser aceptado un relato disruptivo respecto a la narrativa de nuestra audiencia?

«Quiero un caballo que no tenga los problemas de un caballo».

Imaginad que sois habitantes de Europa en 1800,  y os dedicáis a la agricultura. Transportar mercancías y personas de un lugar a otro es caro y lento.

Entonces, una empresa llama a vuestra puerta. Trae una nueva forma de mover los carros que no consiste en mulas, bueyes ni caballos. Es la máquina de vapor. Acompañáis a las representantes hasta su almacén, y allí contempláis la nueva maravilla de la técnica.

¿Qué creéis que os merecería más confianza, la máquina de la primera ilustración, o la de la segunda?

Caballo mecánico                                     Locomotora

Para la mentalidad de 1800, la máquina de vapor era, en cualquier caso, una propuesta disruptiva.  De hecho, su implantación llevó tiempo, ya que generaba mucha desconfianza inicial. Sin embargo, podemos suponer que la idea de un caballo a vapor hubiera sido mejor aceptada.

El relato «cambiemos los animales de tiro por caballos mecánicos» está más alineado con el relato existente, «los animales de tiro son la mejor solución de transporte terrestre que conocemos». Por el contrario, «sustituyamos las mulas por rugientes y masivos cilindros de metal», se opone a ese relato previo.

¿Relato en alineación o en oposición?

Cada vez que presentamos una propuesta, debemos ser conscientes de si responde a los patrones de alineación u oposición, siendo siempre la referencia el relato presente en la audiencia en la actualidad.

Uno no es necesariamente mejor que el otro; ambos tiene  ventajas y desventajas.

El relato alineado levanta muchas menos suspicacias, es aceptado con más facilidad, pero llama menos la atención. Con el relato en oposición pasa exactamente al contrario.  Aunque la esencia del mensaje es siempre la que es y no se puede alterar sin caer en la deshonestidad, sí podemos intensificar su carácter alineado u opuesto y sacar partido a estas diferencias.

Si, por ejemplo, vas a realizar una presentación de una nueva tecnología en un congreso o una feria, necesitas destacar y conseguir titulares. No buscas que nadie adopte tu solución a día de hoy, solo que sepan que existe y, más aún, que recuerden que existe y que te recuerden a ti. Es un gran momento para confiar en un storytelling de oposición.

Es fácil entender que, si lo que buscamos no es publicidad sino adquisición de nuestra propuesta por una entidad o persona («que me compre la moto» o, en este caso, la locomotora) la alineación producirá menos rechazo. Pero… ¿qué podemos hacer cuando la propuesta es esencialmente disruptiva? Si queremos venderle una locomotora a un servicio de correos acostumbrado al Pony Express, no parece que sea posible evitar el shock…

Es posible. Se puede evitar el shock.

¿Cómo presentamos un relato en oposición sin que la audiencia entre en pánico y se cierre en banda?

Primero…

Empieza primero resaltando la alineación. Todos los elementos de tu propuesta que estén de acuerdo con el relato inicial de la audiencia tienen que ir por delante. En nuestro ejemplo…

  • … que el transporte terrestre es esencial. Los ríos no llegan a todas partes.
  • … que los medios actuales son lentos y no permiten transportar productos perecederos con garantías. ¿Cuántos pedidos han perdido porque una mula se puso enferma y no se encontró reemplazo a tiempo durante un viaje?
  • … que la combinación cabeza tractora (mulas o bueyes) + contenedor de mercancías (carro) sigue siendo excelente.

El efecto de este comienzo será despertar la simpatía que siempre sentimos hacia quien expone ideas que coinciden con las nuestras, y reducir las barreras defensivas.  «Qué persona más sensata».

Segundo…

Resalta los problemas de la propuesta convencional.

  • … los animales consumen cuando trabajan y cuando no.
  • … los carros solo pueden transportar cargas pequeñas, y son muy sensibles a la lluvia, el viento, etc.
  • … los animales sufren enfermedades contagiosas. Una epidemia de fiebre equina y tus mercancías pueden pudrirse en el almacén por falta de caballos.

Una vez más, estamos despertando simpatía mediante la empatía. Todos estos problemas, tu público los conoce y los padece.

Tercero…

Presenta el caballo a vapor.

Sí, lo que lees. habla de lo estupendo que sería un caballo mecánico que supliera a uno biológico, con la mayoría de sus pros pero sin sus contras. La idea es que busquemos un puente entre lo actual y lo que realmente queremos proponer.

De este modo, la transición emocional es más sencilla. Tu público (que ya se siente cómodo contigo) va asumiendo la posibilidad de una novedad, pero una que se parece a lo que ya conocen. Despierta su interés, pero sin asustarlos.

Cuarto…

Menciona los inconvenientes de la figura de transición y presenta la definitiva.

El caballo de vapor tiene patas frágiles que no puede resistir bien su peso, demasiadas piezas innecesarias que aumentan las averías, etc. ¿No sería mucho mejor una propuesta sin esos inconvenientes pero con las mismas ventajas?

Este es el momento de sacar la locomotora al escenario. El caballo ayudó a tu audiencia a superar la mitad del vacío entre lo que existe y lo que puede existir. Ahora les resultará mucho más sencillo completar el salto por sus propios medios.

En resumen

Si tu propuesta es ligeramente disruptiva, quizás puedas presentarla directamente. Pero, si es realmente innovadora y quieres evitar el shock y el rechazo que producen el pánico al cambio, acompaña a tu audiencia en su proceso y proporciónales puentes y senderos mentales siguiendo el esquema alineación-oposición.

Y, recuerda: si tu propuesta no tiene datos que la respalden, argumentos que la estructuren y un sólido valor añadido detrás, no es una buena propuesta.  Empieza por ahí, y el Storytelling Estratégico te ayudará a resaltarla y que reciba la atención que merece.

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¿El teletrabajo era esto? Encuentra las cinco diferencias. https://www.dianadamas.es/el-teletrabajo-era-esto-encuentra-las-cinco-diferencias/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=el-teletrabajo-era-esto-encuentra-las-cinco-diferencias https://www.dianadamas.es/el-teletrabajo-era-esto-encuentra-las-cinco-diferencias/#respond Thu, 16 Apr 2020 12:32:59 +0000 https://www.dianadamas.es/?p=1757 [Leer la entrada completa]]]> Para muchas de las personas que leéis esto, estos días de confinamiento forzoso han sido vuestra primera experiencia con el teletrabajo.

De un día para otro os llegó un mensaje de la empresa explicando que ahora había que trabajar desde casa, pasasteis corriendo por la oficina a recoger el portátil y algunos papeles, habilitasteis un rincón en vuestra casa para trabajar y os lanzasteis a vuestra primera terrible videoconferencia desde casa (esa en la que el sonido no funcionaba, la mitad del equipo no conseguía entenderse con la aplicación y todo el mundo estaba de los nervios).

Gente extrañamente sonriente y bien iluminada en una videoconferencia que todos sabemos que es mentira.
Nunca, nunca, nunca es como nos lo enseñan en la publicidad de Zoom.

Un mes después, tenéis una pila de mensajes sin contestar, las tareas se acumulan y hay días en que daríais un imperio por no aguantar otra reunión virtual.

«El teletrabajo era esto», pensáis, sin entender qué le ven sus partidarios. Y os prometéis que, cuando todo esto acabe, la próxima persona que proponga incorporar días de trabajo en remoto a la rutina laboral será lanzada inmediatamente al pilón del pueblo más cercano.

Comprensible, pero erróneo. El teletrabajo no es esto.

Esto es una situación crítica excepcional en la que se ha adoptado el teletrabajo como medida de emergencia, pero en absoluto debe ser confundido con una experiencia normal. La diferencia entre el teletrabajo forzoso y el planificado es la misma que hay entre el senderismo por un parque natural que planeaste para tus vacaciones y tener que caminar 10 km por la carretera, en chanclas y bajo la lluvia, porque te has quedado sin combustible y necesitas una gasolinera (y en ese momento juras que nunca más volverás a salir con el coche sin el calzado adecuado, ni siquiera para ir un momento a comprar el pan).

¿Sois capaces de pensar en las cinco diferencias principales entre una situación de teletrabajo regular y lo que estamos viviendo estos días? Fijaos en la cantidad de complicaciones que existen en esta situación:

a) No tienes el material adecuado.

¿Tienes una silla apropiada para trabajar en casa? ¿La iluminación es correcta? ¿Tu mesa tiene la altura adecuada?

Es probable que el mobiliario que estás empleando estos días en tu hogar no esté pensado para una jornada larga. Ahora no es el momento de salir a hacer compras, pero tal vez puedas llevar a cabo algunas adaptaciones para acercarte en lo posible a las recomendaciones sobre ergonomía. Quizás elevar un poco tu asiento con unos cojines o colocar un reposapiés improvisado puedan hacerte más llevadera la situación en estos días.

Pautas de Ergonomía frente al Ordenador
Pautas de Ergonomía frente al Ordenador. Pero quién tiene todo esto así de perfecto en casa, vamos a ver…

b) No es una situación planificada, sino improvisada. Las metodologías de trabajo de tu empresa no están adaptadas.

En entornos presenciales, se suele dar un peso excesivo a las reuniones o a poder levantarte de tu mesa para ir a preguntarle a tu compañera cómo está avanzando esa tarea que necesitas que termine para poder avanzar. El trabajo en remoto requiere herramientas de planificación y visibilidad del trabajo del equipo que no dependa de estos contactos casuales. 

Una de mis herramientas favoritas para resolver estas necesidades es Trello, un tablero Kanban virtual. Tal vez sea el momento de probarlo.

c) Tanto la convivencia constante con familia, pareja, etc. como la falta de ella pasan factura.

Hay personas que estáis pasando esta situación de confinamiento a solas en vuestra casa, y eso os da algunas ventajas: mayor capacidad para fijar vuestros horarios, menos interrupciones, más espacio, etc. Pero no podéis salir de casa salvo a realizar tareas esenciales como hacer la compra o tirar la basura. Puede que llevéis un mes sin abrazar a otro ser humano, y esto tiene consecuencias físicas y psicológicas nada despreciables.

Degradation of social skills-The Oatmeal.
Este webcómic de The Oatmeal sobre las ventajas y desventajas de trabajar desde casa es un clásico. Pinchad en la ilustración para verlo completo.

O puede que se dé el caso opuesto: compartís vivienda con otros adultos o con peques que no tienen cole, no pueden salir y además tienen tareas escolares. Las interrupciones son constantes y no sabemos gestionarlas. Compatibilizar esto con ser personas productivas en nuestro día a día (o, simplemente, con no perder los nervios) es todo un desafío.

En ambas situaciones, recordad que da lo mismo que seáis gente extrovertida o introvertida: todas las personas necesitamos tiempo a solas y tiempo social, aunque sea en distinto grado. Procurad reservar bloques de los dos tipos; un rato al día leyendo o a solas con vuestros pensamientos puede ser de gran ayuda en el caso de que sintáis que vivís con una multitud, del mismo modo que quedar con una amistad para ver juntos una película a distancia os ayudará a reducir la sensación de soledad.

Pero en ambos casos hay una regla de oro: debe ser espacio a solas o compartido PERSONAL. No penséis que los tiempos de trabajo solitario o las reuniones son un sustituto.

d) Estáis sufriendo una carencia de estímulos.

Hacéis constantemente los mismos movimientos en un terreno conocido (del salón a la cocina, de la cocina al baño, del baño al dormitorio). Veis constantemente las mismas caras y el mismo decorado. Pasáis más horas de las normales frente a una pantalla y probablemente vuestro contacto con la naturaleza se reduzca al árbol que crece junto al supermercado o a regar los geranios.

Las personas que teletrabajamos de forma habitual sabemos que es importante salir de vez en cuando, tal vez pasar una mañana en un coworking o una cafetería, no olvidarnos de tomar el sol y dar una vuelta por el parque… Porque es necesario cambiar de ambiente. Bien, ahora nada de eso es posible.

Vuestro cerebro está notando esta falta de inputs de información, y se está adaptando. Pero eso lleva su tiempo.

Como consecuencia, os podéis sentir mentalmente entumecidos, con falta de concentración, más tristes. Es normal, pero que sea normal no lo hace más fácil.

Sin embargo, hay algunas estrategias que podemos intentar poner en práctica. Haced ejercicio y, si es posible, introducid programas que requieran coordinación, como bailar. Cambiad algunos muebles de sitio, o trasladad de vez en cuando vuestro lugar de trabajo a otra estancia de la casa (y sí, en esta situación, trabajar un día sentada en la cama con el portátil es admisible). Sentaos un rato en el suelo.
El objetivo es modificar vuestra visión del espacio y el entorno y colocar vuestro sistema nervioso en una situación inusual, como forma de introducir un pequeño desafío.

También es el momento de recuperar las manualidades que siempre queréis probar pero a las que nunca les dedicáis tiempo. Recortad figuras en papeles viejos, dibujad, aprended una figura de origami, haced punto. Os puede parecer pueril, pero unos minutos al día de una actividad nueva que no involucre una pantalla mejorarán mucho vuestra salud mental. Y recordad: un dibujo de un perro que más bien parece una gallina con orejas es un buen resultado. Lo importante es el proceso.

Perrito Mal Dibujado Pero Excelente Como Ejercicio
Perro excelentemente mal dibujado. Lo que necesitamos.

e) Vivimos en un estado de incertidumbre perpetua.

Una rutina de teletrabajo normal no incluye no saber si la empresa podrá o no mantener sus previsiones, ni preguntarnos cuándo podremos ir a tomar un café con nuestros amigos, o si nuestros padres estarán bien. No tenemos noticias alarmantes acerca de una pandemia, ni recomendaciones constantes para no infectarnos, ni pronósticos pesimistas sobre la economía.

Incluso si sois gente templada con nervios de acero, el ambiente general no puede dejar de afectaros.

Para esto, más que una solución en sí, mi recomendación es que asumamos que lo estamos haciendo bastante bien dadas las circunstancias, y que nos concentremos en aquellas cosas sobre las que tenemos impacto en este momento, más que en un futuro sobre el que no tenemos control.

Aceptad que esta situación, por mucho que la tecnología nos permita trabajar desde casa, es excepcional. Esta modalidad de teletrabajo es un parche, no una opción elegida y planificada. Es normal que los resultados no sean óptimos. 

Porque no, el teletrabajo no era esto.

(Un post se queda corto para todo lo que quiero contar sobre el teletrabajo y cómo mejorar nuestro desempeño y satisfacción en él. Escribiré más sobre el tema, pero os recuerdo que el 27, 28 y 29 de abril imparto una formación online sobre Cómo gestionar tu tiempo en el teletrabajo a la que aún podéis inscribiros.)

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Pon la regla de Mehrabian a trabajar https://www.dianadamas.es/pon-la-regla-de-mehrabian-a-trabajar/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=pon-la-regla-de-mehrabian-a-trabajar https://www.dianadamas.es/pon-la-regla-de-mehrabian-a-trabajar/#comments Tue, 28 Jan 2020 10:14:44 +0000 https://www.dianadamas.es/?p=1737 En el post anterior introduje la regla de Mehrabian, la jerarquía que establece entre los distintos elementos de la comunicación y sus propias limitaciones.

Como recordatorio rápido, podemos enunciar la regla de Mehrabian de este modo:

«En la comunicación de estados emocionales, el 55% se realiza a través de elementos no verbales, el 38% paraverbales y solo el 7% corresponde a los verbales».

Recordemos que:

  • Los elementos no verbales tienen que ver con lo que transmite el cuerpo, los paraverbales con lo que transmite la voz y los verbales con las palabras concretas que elegimos en el mensaje.
  • Las cifras 55-38-7 provienen de un par de experimentos con una muestra muy pequeña, los cuales no han sido replicados.
  • La regla solo se aplica a información sobre las emociones del emisor.

Con tantas limitaciones ¿no sería mejor olvidarla?

Lo cierto es que no. Aunque la evidencia sea escasa, el hecho de que esta regla funciona es algo conocido entre las y los artistas escénicos, especialmente cuentacuentos. Si al contar una historia decimos «Érase una vez un enorme gigante», mientras hacemos un gesto con la mano similar a sujetar un guisante entre los dedos y elevamos nuestro tono de voz hacia los agudos, sabemos que el público interpretará que el gigante no es tal, sino un ser diminuto al que, por alguna razón, se apoda así.

Los gestos y la voz han ganado en credibilidad a la palabra.

Esto es un efecto artístico, pero vamos a ver unas cuantas aplicaciones de la regla de Mehrabian que puedes utilizar en tu día a día.

a) La credibilidad es un asunto emocional.

Cuando una persona miente o tiene propósitos ocultos, su nivel de ansiedad suele ser mayor que cuando dice la verdad, porque mentir requiere de un mayor esfuerzo, y siempre corremos el riesgo de que nos pillen.

Esta es la razón, entre otras , de que sea más complicado armonizar todos los elementos comunicativos y la causa de que aparezcan incongruencias. Ese sexto sentido que algunas personas tienen para detectar falsedades no es una fuerza sobrenatural, sino más bien la capacidad no consciente de percibir esas incongruencias entre cuerpo y mensaje. 

«Lo siento pero no cuela.»

Pero esas incongruencias pueden tener más de una causa, así que no te apresures a gritar «¡Tongo!» a la primera sospecha; puede haber otras causas más allá de la mentira. Sin embargo, no está de más desconfiar un poco y estar alerta ante esa sensación.

b) Busca la coherencia entre todos los elementos de tu registro expresivo.

Si al dar la bienvenida a los asistentes a una reunión tu gesto es frío, tu contacto visual con ellos es superficial, tu actitud es rígida y ausente y tu voz es entrecortada o monótona, tus palabras no serán creídas y la impresión general será que prefirirías que esa gente estuviera en cualquier otro lugar en vez de en tu despacho molestándote.

Pero ¿cómo se consigue hacerlo correctamente?

c) La mejor manera de conseguir ser creíble es decir la verdad.

Esto no siempre es sencillo. Siguiendo el ejemplo anterior, es posible que realmente la reunión se esté produciendo en un momento muy inconveniente para ti. Estás nerviosa porque la logística de tu empresa ha fallado y tienes a un cliente muy enfadado porque no se han entregado sus palets de tarjetas de identificación, y su congreso empieza en dos días. Tu quisieras poder dedicarte a solucionar ese tremendo embolado con el 100% de tu atención y energías… pero tu agenda dice que ahora te toca reunirte con unos nuevos proveedores. Y tus palabras están en la reunión, pero tu cuerpo y tu voz dicen que tú no quieres realmente estar allí.

Es mucho más eficaz que compartas con tu audiencia las circunstancias («Ha surgido un imprevisto y tengo que ocuparme de él en cuanto pueda») y a la vez te propongas poner el máximo interés en lo que estás haciendo en ese momento («Por favor, seamos eficaces y evitemos que la reunión se alargue. Pero en esta hora tenéis toda mi atención»).

Si lo que ocurre es que debes hablar con alguien que no te cae bien, procura desplazar todos tus pensamientos negativos acerca de esa persona y concentrarte en los positivos. Parece trivial, pero funciona. La actitud lo es todo. 

d) Aprende a controlar tu cuerpo y tu voz.

Además de tener los pensamientos y la actitud correcta, puedes reforzar tu credibilidad evitando gestos y entonaciones inconvenientes. 

¿Tienes frío y por eso te cruzas de brazos? Recuerda que esa postura puede transmitir una imagen defensiva, así que debes deshacerla cuando te des cuenta de que la has adoptado. ¿Tu voz tiende a volverse demasiado aguda en situaciones de estrés? Oblígate a comenzar tu discurso en las notas más bajas de tu registro natural. Así, cuando la ansiedad te haga elevar el tono, te seguirás encontrando en una zona cómoda para ti y para tus oyentes.

Jack Nicholson congelado en "El resplandor"
En este caso no hay duda: no es que no le gustes, es que salió sin la rebequita.

La mejor forma de aprender a dominar los elementos paraverbales y no verbales es entrenando con una profesional (ejem), pero también puedes mejorar mucho simplemente concentrándote en detectar qué están haciendo tu cuerpo y tu voz en cada momento, en lugar de llevar el piloto automático.

Llegar a dominar del todo nuestro registro expresivo no se consigue en dos días (siempre será work in progress, incluso para la gente más experimentada), pero las mejoras que se pueden alcanzar con la práctica son notables.

Y es un esfuerzo necesario, porque transmitir confianza y credibilidad es el elemento esencial en la persuasión. 

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Mehrabian, ese pobre desgraciado (o cómo no liarse con reglas que no son reglas) https://www.dianadamas.es/mehrabian-ese-pobre-desgraciado-o-como-no-liarse-con-reglas-que-no-son-reglas/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=mehrabian-ese-pobre-desgraciado-o-como-no-liarse-con-reglas-que-no-son-reglas https://www.dianadamas.es/mehrabian-ese-pobre-desgraciado-o-como-no-liarse-con-reglas-que-no-son-reglas/#respond Fri, 24 Jan 2020 10:54:20 +0000 https://www.dianadamas.es/?p=1724 Porque mira que hay que ser desgraciado para dedicarte a la psicología, diseñar una serie de experimentos relevantes, obtener conclusiones que enuncias en forma de regla resultona… y que te citen MAL.

Afortunadamente, en los últimos años cada vez más profesionales de la comunicación tenemos cierta formación científica y sabemos la importancia de verificar lo que nos cuentan en cursos, libros, artículos o posts de Linkedin antes de darlo por bueno. La regla de Mehrabian se está beneficiando de ese rigor y está encontrando una redifusión más acorde con la realidad de lo que enuncia.

Albert Mehrabian
Albert Mehrabian con los ojos llenos de esperanza en ti, que vas a citarlo correctamente.

Pero ¿quién es Mehrabian exactamente?

Albert Mehrabian es un ingeniero y psicólogo de origen armenio-iraní que desarrolló su labor investigadora y docente en la Universidad de California. En 1967 publicó dos estudios(1) basados en experimentos sobre comunicación, en los cuales se registraba la relevancia del tono de voz, palabras escogidas y gestualidad para transmitir información. Debemos tener en cuenta algunas limitaciones de esos estudios:

    • Son estudios de hace 40 años. Hasta donde yo sé, no se han replicado. Eso en ciencia se llama tener un problema.
    • Las condiciones del estudio eran en sí muy sesgadas: las participantes eran todas mujeres, pertenecientes a la misma cultura, la comunicación se limitaba a la interpretación de una sola palabra, etc.
    • El diseño del experimento permitía que las participantes supieran qué se estaba investigando (la consistencia e inconsistencia entre los distintos elementos comunicativos) lo que siempre puede introducir cierto sesgo en las respuestas.

El primer experimento en sí consistió en pedirle a las participantes que evaluaran los sentimientos de otra persona escuchando la grabación de una sola palabra hablada, pero con distintas entonaciones. No se proporcionaba ningún contexto, ni siquiera una frase de referencia; solo una única palabra.  En el segundo la situación era parecida, pero además se mostraba a las participantes fotos con expresiones faciales diversas del emisor.

El objetivo del experimento, como hemos dicho, era estudiar el impacto que las incoherencias entre los distintos tipos de elementos, a saber:

  • verbales: las palabras escogidas para componer el mensaje.
  • no verbales: todo lo que percibimos con la vista, como distancia, postura, expresión facial, gestos, etc.
  • paraverbales: lo relacionado con la voz, como tono, volumen, timbre, pausas, ritmo, prosodias, etc.

creaban en la percepción del contenido emocional de un mensaje.

Veamos un ejemplo sencillo de este tipo de situación.

Imaginad que un comercial visita a una cliente para renovar un contrato. El comercial le explica el nuevo catálogo, y la cliente le dice que lo ve muy interesante y que en un mes le llamará para firmar la renovación.

La confianza en el futuro con la que este comercial camina de vuelta a su coche será muy distinta si, sin cambiar una sola palabra del mensaje, la cliente se muestra físicamente cercana, estrecha su mano, le sonríe y mantiene un ritmo ágil al hablar o si, por el contrario, no le dirige apenas la mirada, se mantiene constantemente detrás de su mesa y su voz suena apagada.

El comercial ve o no coherencia entre los distintos elementos de la comunicación, y según eso establece el estado de ánimo de su interlocutora y la confianza que sus palabras le merecen.

Ese era el tipo de fenómeno que Mehrabian y sus colegas (Ferris y Wiener) querían estudiar. Sus conclusiones tras los experimentos fueron que los elementos visuales son los que más importancia tienen a la hora de comunicar emociones, seguidos de los paraverbales, y quedando los puramente verbales en último lugar con mucha diferencia. Mehrabian incluso se atrevió a enunciar (que no demostrar) su famosa regla del 55-38-7, que podemos resumir así:

«En la comunicación de estados emocionales, el 55% se realiza a través de elementos no verbales, el 38% paraverbales y solo el 7% corresponde a los verbales».

Cuando digo que a Mehrabian se le ha citado mal en el pasado, me refiero a que, en primer lugar, a menudo se habla de esta regla como aplicable a cualquier tipo de comunicación, no solo la emocional. El absurdo de esto queda claro si pensamos en asistir a una conferencia en húngaro sobre la nueva reglamentación de protección de datos. Si la regla fuera extensiva a cualquier materia, yo (que no tengo ni idea de húngaro, por mucho que me parezca un idioma precioso para ser cantado) entendería el 93% del contenido perfectamente. Desgraciadamente, sabemos que no funciona así. El propio Mehrabian ha repetido hasta la saciedad las limitaciones de sus hallazgos, y la necesidad de no sacar los pies del tiesto.

Regla de Mehrabian, gráfico de tarta en polaco
La regla de Mehrabian, en versión visual y polaca. Para que no desestimemos los elementos verbales con tanta alegría (o agradezcamos saber idiomas)

El otro error es asumir que esta sugerencia orientativa es realmente una regla. «La propuesta de Mehrabian que necesita más estudio antes de sacar conclusiones» sería una denominación mejor, pero es larga y poco comercial.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, cabría pensar que la regla de Mehrabian es de poca utilidad… Pero en absoluto es así. Si bien es muy posible que la fórmula del 55-38-7 no tenga mucho recorrido, lo cierto es que Mehrabian, Ferris y Wiener se atrevieron a verbalizar una intuición que todos los artistas escénicos conocemos bien: el estado emocional se transmite fundamentalmente con el cuerpo y la voz, antes que con las palabras.

¿Cómo podemos sacarle provecho a esta idea? Lo veremos en el próximo post.

Referencias de este artículo:

(1) Mehrabian, A., & Wiener, M. (1967). Decoding of inconsistent communications. Journal of Personality and Social Psychology, 6(1), 109–114. https://doi.org/10.1037/h0024532

Mehrabian, A., & Ferris, S. R. (1967). Inference of attitudes from nonverbal communication in two channels. Journal of Consulting Psychology, 31(3), 248–252. https://doi.org/10.1037/h0024648

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https://www.dianadamas.es/mehrabian-ese-pobre-desgraciado-o-como-no-liarse-con-reglas-que-no-son-reglas/feed/ 0 1724
Como conseguir (buena) formación en tu empresa https://www.dianadamas.es/como-conseguir-buena-formacion-en-tu-empresa/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=como-conseguir-buena-formacion-en-tu-empresa https://www.dianadamas.es/como-conseguir-buena-formacion-en-tu-empresa/#respond Wed, 15 Jan 2020 01:31:37 +0000 https://www.dianadamas.es/?p=1479 Unas breves recomendaciones, que te serán útiles si trabajas en una consultora de formación y buscas proporcionar buenos programas a tus clientes, pero que sobre todo son imprescindibles si eres el cliente final, es decir, la empresa en la que se va a realizar el incompany. 

  1. No estás comprando calcetines para tu plantilla.

Los calcetines se venden en packs que sirven para varias tallas. A poco que sepas el tamaño de pie de quien los va a llevar, puedes arramblar con seis paquetes de diez y todo el mundo estará servido.

Pero la gente que trabaja en tu empresa raramente tiene la misma talla de necesidades o le sientan bien las mismas propuestas que a otras. No vas a poder comprar un pack prefabricado y que funcione. Acéptalo y huye de ese tipo de soluciones genéricas.

«Póngame 10 pares de esos del unicornio»

2. Plantea problemas, no soluciones.

No vas (o no deberías ir) a la consulta del especialista pidiendo que te recete un medicamento concreto, sino que le dices dónde te duele y todos los datos que puedas aportar para que dé con el diagnóstico y te prescriba un remedio.

Buscar formación para tu empresa es parecido. Sabes, por ejemplo, que flojeáis en comunicación, que las reuniones del consejo son tediosas y que nadie se lee realmente los informes. Es toda esa problemática lo que debes transmitir a la persona que tiene que ayudarte a diseñar la formación. Ella es la que te preguntará todos los detalles y te ofrecerá el tipo de formación que necesitas. No acudas buscando píldoras que tal vez no sean lo que necesitas.

3. ¿A quién le duele?

Tu futura formadora debe conocer todos los posibles detalles acerca de las personas a las que va a entrenar. No solo sus puestos de trabajo, sino a qué se dedican específicamente y que requerimientos tienen sus tareas. Un Product Manager en una compañía no hace exactamente lo mismo que una Product Manager en otra, en cada sitio hay sus particularidades.

Cuanto más sepa de sus alumnos tu formadora, mucho mejor.

4. Asegúrate de que tu problema se soluciona con formación antes de limitarte a ella.

Porque no siempre es el caso. En más de una ocasión una empresa ha venido a mí buscando formación para sus empleados «porque son poco productivos», por ejemplo. Y, al hacer unas cuantas preguntas, ha quedado claro que el problema base tiene más que ver con la organización y la cultura de la propia compañía antes que con carencias de los empleados.

En esos casos suelo ofrecer un proceso de asesoría para intervenir en el modo en que los equipos se organizan, se plantean los horarios y los espacios, etc. Y la formación, en todo caso, será un complemento, pero antes es mucho más eficaz llegar a acuerdos comunes en la plantilla para evitar interrupciones, racionalizar el uso del correo electrónico, conseguir que los horarios se cumplan, etc.

Atención, la formación siempre es buena e, incluso en el mismo entorno desfavorable, paliará un poco las ansiedades e ineficacias individuales. Pero, como formadora honesta que se toma muy en serio su trabajo, te diré que el impacto de un curso será mínimo en este caso. La formación no puede solucionar problemas culturales si no hay un compromiso que acompañe el cambio desde la dirección.

En resumen, si buscas formación, habla con la persona que va a impartirla. No hace falta una reunión presencial (no nos sobra tiempo para reuniones) pero una videoconferencia o una llamada contribuirán a que os conozcáis mejor y a que la solución a las necesidades de la plantilla sea mucho más eficaz.

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Mitología egipcia https://www.dianadamas.es/mitologia-egipcia/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=mitologia-egipcia https://www.dianadamas.es/mitologia-egipcia/#respond Sat, 10 Mar 2018 08:56:00 +0000 https://demo.themegrill.com/flash-default-2/?p=46 Las creencias del Antiguo Egipto (digamos que desde 4000 años a.C a unos 30 d.C. ) se caracterizaban por una rica mitología politeísta, con un panteón de abundantes dioses y entidades cuyas relaciones internas son altamente complejas. Si bien todas las mitologías están cargadas de simbolismo, la egipcia alcanza unos extremos de metáfora apabullantes. Nivel levantar una ceja muy fuerte y pensar “WTF?”.

En comparación con ella, la mitología grecorromana, mucho más familiar para los occidentales, es un sencillo culebrón televisivo. Aparentemente, el 80% de las historias tienen que ver con un ferozmente alegre y descerebrado dios masculino persiguiendo mujeres reticentes o con una celosa y vengativa deidad femenina liándola parda por su incapacidad para controlar sus impulsos. No muy edificante en apariencia, pero sí facile e divertente.

Tampoco es que sea exactamente así, pero si es cierto que nuestra manera de entender los panteones politeístas en Europa está muy influenciada por la narrativa clásica en la que las deidades son traslaciones muy directas de perfiles puramente humanos a un plano sobrenatural. Los dioses y diosas egipcios, sin embargo, son más bien personificaciones oscuras y no siempre evidentes de los conceptos filosóficos sobre los cuales los habitantes del país construían su comprensión del mundo. Es un abordaje narrativo de las relaciones en la naturaleza, los ciclos de vida y muerte y los misterios de la existencia humana bastante diferenciado del nuestro, y la dificultad para obtener textos directos de la época en que estos mitos se gestaron lo dificulta aún más.

Y por eso mismo puede darnos muchas pistas acerca de la propia esencia del mito y la forma en que las historias permiten a las personas dar sentido al mundo. Su influencia sobre nuestra propia cultura, además, es notable ya que el Imperio Romano incorporó a su propia religión numerosas deidades y prácticas. Escritores, matemáticos y filósofos griegos como Pitágoras y Platón, antes de ellos, ya habían adoptado muchas ideas y conceptos del sistema de pensamiento egipcio. Quizás no es evidente a simple vista, pero la misma gente que edificó las pirámides cimentó también una parte importante de nuestra forma de entender la realidad.

Enlaces:

The story of Mathematics: Greek Mathematics.  http://www.storyofmathematics.com/greek.html

Sofiatopia: Hermes the Egyptian. http://www.sofiatopia.org/maat/hermes1.htm

The influence of Egyptian thought on Thales, Anaximander & Pythagoras. http://www.therealafrican.com/2017/03/the-influence-of-egyptian-thought-on-thales-anaximander-pythagoras/

Ancient Egyptian Mythology.  https://www.ancient.eu/Egyptian_Mythology/

Ancient Egyptian Facts http://www.ancientegyptianfacts.com/

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Fuera del colegio: manual de primeros auxilios https://www.dianadamas.es/fuera-del-colegio-manual-de-primeros-auxilios/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=fuera-del-colegio-manual-de-primeros-auxilios https://www.dianadamas.es/fuera-del-colegio-manual-de-primeros-auxilios/#respond Sat, 03 Dec 2016 08:59:00 +0000 https://demo.themegrill.com/flash-default-2/?p=56

En mi artículo anterior os hablé de cuatro aprendizajes erróneos que arrastramos desde la época escolar, y que tienen un impacto negativo en nuestra productividad y bienestar.

Los problemas complejos no tienen una solución simple. Precisamente, nuestras dificultades derivan de que hemos intentado aplicar en el mundo real, extremadamente complicado y diverso, las mismas conductas que funcionaban en el ámbito escolar, mucho más sencillo. No voy a repetir el mismo error así que, si estáis esperando que un post de 1200 palabras os arregle la vida, podéis dejar de leer aquí. Hay mucha tela que cortar y estoy afilando las tijeras para próximos artículos en los que profundizaré mucho más. Paciencia.

Entretanto, como está muy feo señalar lo que no funciona y después salir corriendo al grito de “Os lo explico en un mes”, os voy a dejar estos Primeros Auxilios para quitaros las telarañas escolares y mejorar vuestra situación.

Vamos allá.

ERROR Nº1: «Puedes predecir cómo transcurrirá tu día»

PRIMEROS AUXILIOS:  No, no puedes. Recuerda esto.

***

Ni se te ocurra planificar la semana con un cuadrante exhaustivo que asigne a cada hora del día una ocupación determinada. Usa la agenda solo para apuntar citas, reuniones y entregas. El resto del tiempo, debes realizar la tarea que tenga más sentido. Para ello, necesitas poder ver de un vistazo todo lo que tienes pendiente, y no depender de tu cabeza.

Haz listas. Las listas son tus amigas. Y ten a mano un plan B.

ERROR Nº2: «Apenas necesitas iniciativa. De hecho, en clase casi se agradece que no la tengas».

PRIMEROS AUXILIOS: Agarra el toro por los cuernos y toma decisiones acerca de tus prioridades. Para que sean correctas, separa los momentos de decidir y hacer.

***

Ya sabemos que la planificación es imprescindible, pero a menudo fallamos en cuándo planificar. Ningún general se arriesga a planear la batalla cuando las balas ya están silbando sobre su cabeza, y tú tampoco deberías hacerlo. Tienes que planificar antes de entrar en acción, justo al final del periodo precedente.

Si quieres planificar el primer trimestre de 2017, no lo hagas en enero, sino en diciembre de 2016. Si estás planificando la semana, hazlo el viernes de la semana anterior.

Puedes empezar por poner en práctica esta sencilla rutina: cada día, al terminar tu jornada, dedica 5 minutos a elegir tres tareas que debes hacer al día siguiente. No tienen por qué ocuparte ocho horas (de hecho deberían ocupar solo una parte, dejando mucho tiempo para imprevistos y otras ocupaciones) pero establécelas como prioridad máxima. Por ejemplo:

  1. Llamar a 5 potenciales clientes y procurar concertar una cita.
  2. Trabajar 45 minutos en la presentación para la reunión del viernes.
  3. Leer 3 artículos de tu lista de lecturas pendientes.

¿Por qué hacerlo el día antes? ¿Por qué no el mismo día por la mañana?

La respuesta es que somos humanos, no lavadoras. Puedes programar tu lavadora justo antes de ponerla en marcha porque no te va a contestar “ay, la ropa blanca ahora no, que no estoy para ciclos largos. Mejor una carga de sintéticos”. Pero tú sí puedes encontrar cincuenta excusas para no proponerte llamar a nuevos potenciales clientes esta mañana, simplemente porque no te apetece. Ese es el momento en el que corres un mayor riesgo de decirte a ti mismo “mejor contesto el correo”. Aunque en tu fuero interno sepas que es imprescindible que dediques tiempo a esa labor, la parte de tu cerebro que se ocupa de tu bienestar inmediato tratará de mantenerte alejado de las tareas desagradables.

Sin embargo, tomar esa decisión el día anterior es mucho más sencillo. Al fin y al cabo, no eres tú, sino tu “yo del futuro” quien se va a ocupar. No lo maltrates sobrecargándolo, pero tampoco le dejes escaparse con excusas. Déjate por escrito una lista de tres cosas que tiene que hacer al día siguiente, sí o sí. Verás cómo no le cuesta tanto hacerlas una vez que tu “yo del pasado” se ha encargado de tomar la decisión.

ERROR Nº3: «Las tareas acumuladas desaparecen».

PRIMEROS AUXILIOS: Reduce la lista de tareas pendientes.

***

Ahora sabes que , a diferencia de lo que ocurría en el colegio, las tareas demoradas no desaparecen sino que por el contrario atraen mayor acumulación. Evita la procrastinación de las tareas que es imprescindible hacer, y pasa a una lista de “algún día” aquellas tareas que convendría hacer pero no son imprescindibles.

Procrastinación es el impresionante palabro técnico que empleamos las profesionales de esto para describir el hábito de dejar para más adelante algo que habías decidido hacer ahora. Si lees con atención la definición, te darás cuenta de que se puede evitar la procrastinación de dos maneras:

  1. Decide hacer menos cosas
  2. Haz las cosas que has decidido hacer.

La segunda fórmula la habrás leído a menudo, pero es casi imposible llevarla a la práctica si no empiezas por la primera. Una creencia popular identifica la productividad personal con listas exhaustivas de obligaciones pendientes, y días ocupados hasta el último minuto.

El porqué esto es una insensatez merece su propio artículo pero, si mi experiencia profesional te sirve como argumento, te diré que las personas más productivas son las que tienen listas de tareas pendientes cortas, porque solo colocan en ellas lo verdaderamente importante. El resto, va a una lista de “Algún día”, y cuando revisan sus listas traspasan ítems de una a otra según lo estiman más conveniente. Viven menos agobiadas, más felices, producen más y mejor.

Tú también puedes hacerlo.

ERROR Nº4: «El trabajo en equipo consiste en juntar a varias personas en un grupo y darles una tarea común. Eso es suficiente.»

PRIMEROS AUXILIOS: Especifica al máximo tareas, responsables y plazos.

***

Deja de echarle la culpa a la naturaleza humana cuando tu equipo no funcione bien. La naturaleza humana es excelente, pero no está pensada para el trabajo en proyectos a medio y largo plazo. Si quieres que las cosas funcionen te vendrá bien aprender todo lo posible sobre dinámicas y técnicas de trabajo en equipo, pero mientras esto sucede, concéntrate en estas tácticas:

  1. Si no lo tenéis ya, haced un listado por escrito de todas las tareas previstas que comprenderá el proyecto que queréis llevar a cabo. Especificad todo lo que podáis, aunque teniendo siempre presente que habrá modificaciones. De esa forma podréis facilitar el reparto.
  2. En las reuniones, favoreced la transparencia. La gente tiene que poder decir lo que piensa, aunque no esteis de acuerdo o no os guste oírlo. Agradeced todas las aportaciones.
  3. No salgáis de una reunión de reparto de tareas sin que queda claro qué persona se hace cargo de cada cosa y el plazo concreto en el que tiene que estar terminado. Sin estos dos elementos, las responsabilidades se las lleva el viento.
  4. Haced breves resúmenes de los acuerdos y conclusiones. Verbalmente, al terminar, y por escrito. Vale un mail de 5 líneas, pero que quede constancia.
  5. Reuniones cortas, por favor. Con cronómetro.

Por supuesto, hay muchos más aspectos a tomar en cuenta, pero si consigues que tu equipo mejore en esos cinco, su eficacia se multiplicará.

Si bien esto ha sido un Manual de Primeros Auxilios que solo ataca los problemas de forma superficial, en próximas publicaciones pretendo sacar el microscopio, los bisturís y la Anatomía de Grey y empezar con los tratamientos más serios. Tengo un gran abanico de asuntos que tratar, pero me ayudará a escoger el que dejéis en los comentarios alguna indicación sobre lo que más os preocupa o lo que os gustaría leer aquí. Seguro que tenéis aportaciones interesantes para todos; no os cortéis y participad.

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Cuatro aprendizajes del colegio que debes olvidar para trabajar mejor https://www.dianadamas.es/cuatro-aprendizajes-del-colegio-que-debes-olvidar-para-trabajar-mejorr/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=cuatro-aprendizajes-del-colegio-que-debes-olvidar-para-trabajar-mejorr https://www.dianadamas.es/cuatro-aprendizajes-del-colegio-que-debes-olvidar-para-trabajar-mejorr/#respond Sat, 19 Nov 2016 09:01:00 +0000 https://demo.themegrill.com/flash-default-2/?p=60 El colegio no solo fue el lugar donde aprendiste a leer, dividir y responder correctamente unas cuantas preguntas del Trivial. También fue el lugar donde adquiriste algunos de tus primeros hábitos de organización personal.

Cuando hablo de hábitos no solo me refiero a la manera en que ordenas tus papeles o confeccionas tus listas de tareas. También es un hábito el modo en que te has acostumbrado a pensar. El colegio modeló tus primeras expectativas acerca de cómo funcionan las cosas y cómo actuar en consecuencia. Algunas son correctas, pero otras te están haciendo la vida imposible.

Aquí tienes cuatro de las que debes deshacerte cuanto antes:

  • «Puedes predecir cómo transcurrirá tu día»

En la escuela, los horarios eran casi inmutables. Salvo que hubiera excursión al museo o se celebrara la Semana de la Lectura, podías predecir sin error que dentro de 10 martes, a las 9:30 de la mañana, estarías en clase de matemáticas. Porque todos los martes eran iguales.

Esa predictibilidad podía ser aburrida, pero también era relajante. Hoy intentas imitarla programando tus tareas en un cuadrante semanal. Para el lunes, planeas una reunión con clientes de 9 a 10, terminar un informe de 10 a 12, llamar a tus clientes de 12 a 14… Lo anotas todo en tu agenda de Outlook y planificas de igual modo hasta el último minuto del viernes.

Entonces llega la realidad a hacer pedazos tu plan. El lunes, la reunión de las 9:00 empieza a las 9:20 porque Pérez se ha retrasado, y es imposible acabar antes de las 10:45 (Pérez, además de llegar tarde, se enrolla como las persianas). El teléfono no para de sonar y no puedes ni empezar el informe, así que saltas directamente a la parte de las llamadas. No consigues contactar con la mitad de la gente con la que pensabas hablar. Y esa es la tónica del día.

Las consecuencias de este fracaso en tu planificación son varias. Sientes la frustración personal de haber incumplido tu propio compromiso, comienzas a acumular retraso en ciertas tareas, debes modificar todo el resto de tu planificación para encajar todo aquello que se ha quedado sin hacer.

Y, por supuesto, el problema no se limita al lunes. El resto de los días de la semana aparecerán otra serie de imprevistos que darán con todo al traste. El problema no es ya que no puedas predecir qué estarás haciendo dentro de cinco martes. Es que no eres capaz ni de pronosticar con seguridad qué estarás haciendo dentro de dos horas.

¿Cómo es posible que una forma de planificar el tiempo que funcionaba tan bien en el colegio, el instituto o la universidad dé tan mal resultado ahora?

La respuesta es sencilla: los entornos académicos son ambientes cerrados y artificiales, burbujas donde todo es controlable con facilidad. Cuando sales al mundo exterior, las variaciones sobre lo previsto se multiplican. Bienvenido a la jungla: si perseveras en la misma rígida organización del tiempo que tenías en el pasado, verás lo poco que tardas en ser pienso para cocodrilos.

  • «Apenas necesitas iniciativa. De hecho, en clase casi se agradece que no la tengas».

En el instituto no se esperaba de ti que llegaras a clase de Inglés y propusieras leer a Tolkien en su idioma original en lugar de estudiar phrasal verbs. Ni que tomaras decisiones acerca de si los diptongos merecían tres sesiones de Lengua o no. Los alumnos reciben instrucciones acerca de lo que deben hacer en todo momento, incluso para ir al baño. No tienen que tomar muchas decisiones, y casi ninguna es relevante más allá de seguir las reglas o no.

Sabemos que en la vida laboral el funcionamiento debe ser distinto, pero no siempre tenemos el entrenamiento necesario. Si tuvimos suerte y nuestra primera jefa o jefe supo incentivar nuestra iniciativa, aprendimos a superar esa carencia. Si por el contrario tenía complejo de profe de la vieja escuela, es probable que en esta área tengamos serias carencias.

  • «Las tareas acumuladas desaparecen».

En el colegio ocurría algo maravilloso.

Tu profesor de matemáticas , al final de la clase, te decía que al día siguiente tenías que traer hechos los ejercicios 5, 6 y 10 de la página 122 del libro. Si los hacías, bien. Si no los hacías, ocurrían dos cosas.

Una de ellas, molesta: te caía un negativo o un cero por incumplimiento del deber. Pero la segunda era mágica, una clase de magia que desearías que ocurriera a menudo en el mundo que has conocido después. La tarea que no habías realizado desaparecía. Se volatilizaba. Ya habías recibido tu castigo, no tenías que hacer los ejercicios. Comenzaba un nuevo día sin cargas heredadas del anterior.

Por supuesto que el no hacer los deberes tenía otras consecuencias negativas: retraso en tu progreso, peor entendimiento de lo que se explicaba en clase, suspenso en los exámenes, etc. Pero en lo que se refiere a la propia tarea en sí, ésta ya no suponía una molestia.

Piensa ahora en tu situación actual. Si ayer no pudiste terminar el informe a tiempo, es posible que te lleves una reprimenda de tu jefa o de tus compañeros. Pero, una vez recibido el castigo, aún tienes que hacer el informe. Ahora las tareas postergadas no se esfuman, se acumulan.

Los deberes, además, no solían ser negociables a priori. Cada profesor te mandaba los suyos. Si en la última clase el volumen de ejercicios para realizar en casa superaba lo razonable, no era posible ir a hablar con los profesores de la mañana y decirles “Os habéis pasado. Por favor, reconsiderad todo lo que nos habéis mandado y dejad solo lo esencial, o no vamos a poder hacerlo todo”.

Es decir, aprendimos que responder con una negativa a la persona que tiene la autoridad de encargarnos tareas, aunque fuera de forma razonada y abierta a negociación, era imposible. Una pena, ya que una de las principales habilidades para ser una persona productiva consiste en saber decir “Ahora no”.

  • «El trabajo en equipo consiste en juntar a varias personas en un grupo y darles una tarea común. Eso es suficiente.»

Los famosos trabajos en equipo, hablando con sinceridad, solían ser tan molestos como un callo en el pie. La profesora hacía los grupos, te daba un tema, una fecha, y a correr.

¿Recibiste acaso formación en cómo trabajar en equipo de forma eficaz? ¿Te explicaron los distintos roles y fases? ¿Te proporcionaron técnicas de seguimiento y valoración de la aportación de cada persona? ¿Estrategias para llegar al consenso en los desacuerdos que surgieran?

La respuesta, en un triste 95% de los casos, es NO. Y es terrible, porque es una habilidad imprescindible que se ve perjudicada por varios vicios y errores que arrastras desde entonces.

Aprendiste a aceptar que siempre hay alguien que se escaquea, y que más vale que te resignes y hagas su parte. Que el liderazgo del equipo lo asume la primera persona que empieza a tirar del carro, aunque no sea la más apta. Que no se necesita planificación del trabajo, podemos improvisar a medida que avanzamos.

Y con ese concepto del trabajo en equipo y esas habilidades saliste al mundo real. Con esa (de)formación de base, es normal que haya conflictos y problemas de productividad en los equipos y departamentos. A pesar de todo el trabajo sale adelante pero, por tu propia experiencia, sabes que es a costa de desigualdades en las cargas de trabajo y niveles de estrés perfectamente evitables.

Mi propósito con este artículo no es haceros revivir los tiempos de la tiza y la mochila. Tampoco que os indignéis con los responsables de vuestra formación académica, que bastante hacían con la formación que tenían y las limitaciones que impone el sistema escolar. El objetivo es que seáis conscientes de que tenemos imbricadas en nuestra forma de actuar una serie de mecánicas nocivas. Tal vez en el colegio o el instituto pudieron ser eficaces, pero que hoy día nos están dando serios problemas.

La primera fase para solucionar un problema es tomar conciencia de él. En el próximo artículo os hablaré de cómo evitar que estos errores de organización que arrastramos desde el colegio nos amarguen la vida.

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