Para muchas de las personas que leéis esto, estos días de confinamiento forzoso han sido vuestra primera experiencia con el teletrabajo.

De un día para otro os llegó un mensaje de la empresa explicando que ahora había que trabajar desde casa, pasasteis corriendo por la oficina a recoger el portátil y algunos papeles, habilitasteis un rincón en vuestra casa para trabajar y os lanzasteis a vuestra primera terrible videoconferencia desde casa (esa en la que el sonido no funcionaba, la mitad del equipo no conseguía entenderse con la aplicación y todo el mundo estaba de los nervios).

Gente extrañamente sonriente y bien iluminada en una videoconferencia que todos sabemos que es mentira.
Nunca, nunca, nunca es como nos lo enseñan en la publicidad de Zoom.

Un mes después, tenéis una pila de mensajes sin contestar, las tareas se acumulan y hay días en que daríais un imperio por no aguantar otra reunión virtual.

«El teletrabajo era esto», pensáis, sin entender qué le ven sus partidarios. Y os prometéis que, cuando todo esto acabe, la próxima persona que proponga incorporar días de trabajo en remoto a la rutina laboral será lanzada inmediatamente al pilón del pueblo más cercano.

Comprensible, pero erróneo. El teletrabajo no es esto.

Esto es una situación crítica excepcional en la que se ha adoptado el teletrabajo como medida de emergencia, pero en absoluto debe ser confundido con una experiencia normal. La diferencia entre el teletrabajo forzoso y el planificado es la misma que hay entre el senderismo por un parque natural que planeaste para tus vacaciones y tener que caminar 10 km por la carretera, en chanclas y bajo la lluvia, porque te has quedado sin combustible y necesitas una gasolinera (y en ese momento juras que nunca más volverás a salir con el coche sin el calzado adecuado, ni siquiera para ir un momento a comprar el pan).

¿Sois capaces de pensar en las cinco diferencias principales entre una situación de teletrabajo regular y lo que estamos viviendo estos días? Fijaos en la cantidad de complicaciones que existen en esta situación:

a) No tienes el material adecuado.

¿Tienes una silla apropiada para trabajar en casa? ¿La iluminación es correcta? ¿Tu mesa tiene la altura adecuada?

Es probable que el mobiliario que estás empleando estos días en tu hogar no esté pensado para una jornada larga. Ahora no es el momento de salir a hacer compras, pero tal vez puedas llevar a cabo algunas adaptaciones para acercarte en lo posible a las recomendaciones sobre ergonomía. Quizás elevar un poco tu asiento con unos cojines o colocar un reposapiés improvisado puedan hacerte más llevadera la situación en estos días.

Pautas de Ergonomía frente al Ordenador
Pautas de Ergonomía frente al Ordenador. Pero quién tiene todo esto así de perfecto en casa, vamos a ver…

b) No es una situación planificada, sino improvisada. Las metodologías de trabajo de tu empresa no están adaptadas.

En entornos presenciales, se suele dar un peso excesivo a las reuniones o a poder levantarte de tu mesa para ir a preguntarle a tu compañera cómo está avanzando esa tarea que necesitas que termine para poder avanzar. El trabajo en remoto requiere herramientas de planificación y visibilidad del trabajo del equipo que no dependa de estos contactos casuales. 

Una de mis herramientas favoritas para resolver estas necesidades es Trello, un tablero Kanban virtual. Tal vez sea el momento de probarlo.

c) Tanto la convivencia constante con familia, pareja, etc. como la falta de ella pasan factura.

Hay personas que estáis pasando esta situación de confinamiento a solas en vuestra casa, y eso os da algunas ventajas: mayor capacidad para fijar vuestros horarios, menos interrupciones, más espacio, etc. Pero no podéis salir de casa salvo a realizar tareas esenciales como hacer la compra o tirar la basura. Puede que llevéis un mes sin abrazar a otro ser humano, y esto tiene consecuencias físicas y psicológicas nada despreciables.

Degradation of social skills-The Oatmeal.
Este webcómic de The Oatmeal sobre las ventajas y desventajas de trabajar desde casa es un clásico. Pinchad en la ilustración para verlo completo.

O puede que se dé el caso opuesto: compartís vivienda con otros adultos o con peques que no tienen cole, no pueden salir y además tienen tareas escolares. Las interrupciones son constantes y no sabemos gestionarlas. Compatibilizar esto con ser personas productivas en nuestro día a día (o, simplemente, con no perder los nervios) es todo un desafío.

En ambas situaciones, recordad que da lo mismo que seáis gente extrovertida o introvertida: todas las personas necesitamos tiempo a solas y tiempo social, aunque sea en distinto grado. Procurad reservar bloques de los dos tipos; un rato al día leyendo o a solas con vuestros pensamientos puede ser de gran ayuda en el caso de que sintáis que vivís con una multitud, del mismo modo que quedar con una amistad para ver juntos una película a distancia os ayudará a reducir la sensación de soledad.

Pero en ambos casos hay una regla de oro: debe ser espacio a solas o compartido PERSONAL. No penséis que los tiempos de trabajo solitario o las reuniones son un sustituto.

d) Estáis sufriendo una carencia de estímulos.

Hacéis constantemente los mismos movimientos en un terreno conocido (del salón a la cocina, de la cocina al baño, del baño al dormitorio). Veis constantemente las mismas caras y el mismo decorado. Pasáis más horas de las normales frente a una pantalla y probablemente vuestro contacto con la naturaleza se reduzca al árbol que crece junto al supermercado o a regar los geranios.

Las personas que teletrabajamos de forma habitual sabemos que es importante salir de vez en cuando, tal vez pasar una mañana en un coworking o una cafetería, no olvidarnos de tomar el sol y dar una vuelta por el parque… Porque es necesario cambiar de ambiente. Bien, ahora nada de eso es posible.

Vuestro cerebro está notando esta falta de inputs de información, y se está adaptando. Pero eso lleva su tiempo.

Como consecuencia, os podéis sentir mentalmente entumecidos, con falta de concentración, más tristes. Es normal, pero que sea normal no lo hace más fácil.

Sin embargo, hay algunas estrategias que podemos intentar poner en práctica. Haced ejercicio y, si es posible, introducid programas que requieran coordinación, como bailar. Cambiad algunos muebles de sitio, o trasladad de vez en cuando vuestro lugar de trabajo a otra estancia de la casa (y sí, en esta situación, trabajar un día sentada en la cama con el portátil es admisible). Sentaos un rato en el suelo.
El objetivo es modificar vuestra visión del espacio y el entorno y colocar vuestro sistema nervioso en una situación inusual, como forma de introducir un pequeño desafío.

También es el momento de recuperar las manualidades que siempre queréis probar pero a las que nunca les dedicáis tiempo. Recortad figuras en papeles viejos, dibujad, aprended una figura de origami, haced punto. Os puede parecer pueril, pero unos minutos al día de una actividad nueva que no involucre una pantalla mejorarán mucho vuestra salud mental. Y recordad: un dibujo de un perro que más bien parece una gallina con orejas es un buen resultado. Lo importante es el proceso.

Perrito Mal Dibujado Pero Excelente Como Ejercicio
Perro excelentemente mal dibujado. Lo que necesitamos.

e) Vivimos en un estado de incertidumbre perpetua.

Una rutina de teletrabajo normal no incluye no saber si la empresa podrá o no mantener sus previsiones, ni preguntarnos cuándo podremos ir a tomar un café con nuestros amigos, o si nuestros padres estarán bien. No tenemos noticias alarmantes acerca de una pandemia, ni recomendaciones constantes para no infectarnos, ni pronósticos pesimistas sobre la economía.

Incluso si sois gente templada con nervios de acero, el ambiente general no puede dejar de afectaros.

Para esto, más que una solución en sí, mi recomendación es que asumamos que lo estamos haciendo bastante bien dadas las circunstancias, y que nos concentremos en aquellas cosas sobre las que tenemos impacto en este momento, más que en un futuro sobre el que no tenemos control.

Aceptad que esta situación, por mucho que la tecnología nos permita trabajar desde casa, es excepcional. Esta modalidad de teletrabajo es un parche, no una opción elegida y planificada. Es normal que los resultados no sean óptimos. 

Porque no, el teletrabajo no era esto.

(Un post se queda corto para todo lo que quiero contar sobre el teletrabajo y cómo mejorar nuestro desempeño y satisfacción en él. Escribiré más sobre el tema, pero os recuerdo que el 27, 28 y 29 de abril imparto una formación online sobre Cómo gestionar tu tiempo en el teletrabajo a la que aún podéis inscribiros.)

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